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miércoles, 4 de diciembre de 2013

EL PAJARITO QUE NO SABÍA VOLAR

En un pueblecito entre montañas, había una casita muy bonita, esa casita tenía un patio y  una huerta con muchos árboles, naranjos, limoneros, plátanos de sombra, nogales- sabéis que los nogales dan nueces ricas y nutritivas. 

Miedo, cuento pájaros


En esa huerta había  cuatro nogales, también  eucaliptos y pinos. Era una huerta muy grande y muy bonita, con muchos pájaros que anidaban en sus ramas. 
               
En la rama de un nogal, anidaba una  pareja de golondrinas  venidas  de Egipto. Las golondrinas  vienen en primavera, cuando empieza el buen tiempo.                                               
Aquí anidan y crían a sus polluelos y cuando empieza el otoño se van otra vez.     
También anidad en las cornisas de los tejados y hacen sus nidos con barro, que amasan con sus picos y lo van pegando hasta hacer un nido muy fuerte y consistente.


miedo, cuento pájaros


Las golondrinas viven en pareja, papá golondrina y mamá golondrina. Esta pareja de papá y mamá, llegaron del viaje que hacían todos los años por primavera, vamos que venían de Egipto, un viaje muy largo y cansado.
Cuando llegaron fueron  donde tenían su nido para ver si estaba y sí, allí estaba esperando que ellos llegaran. Papá y mamá golondrina  se pusieron a arreglar el nido lo recompusieron y empezaron a vivir.

Mamá golondrina puso tres huevos y lo estuvo incubando junto con papá golondrina hasta que nacieron los polluelos.  Entonces salían a buscar comida para alimentarlos, les traían gusanitos, mosquitos,  larvas e insectos de muchas clases y ellos se lo comían todo, sabían del gran trabajo que estaban haciendo sus papas para criarlos.
miedo, cuento pájaros


Un día cuando ya se hicieron mayores, mamá  golondrina les dijo que les iba a enseñar a volar, ellos se pusieron muy contentos y aprendieron muy rápido, y pronto volaron, todos menos uno.                 
Al más pequeñito  le daba miedo volar y por más que sus papás lo animaban no había manera de que volara.    
miedo, cuento pájaros

Los papás estaban preocupados, pues se acercaba la fecha del gran viaje que tenían que hacer para llegar a tierras africanas y el pequeño no estaba preparado.
Preguntaron a otros animales que había en la huerta, haber que podían hacer con su pequeño para quitarle el miedo y se decidiera a volar. Papa búho le dijo que él, solo volaba de noche y que no los podía ayudar, mama gorrión le dijo que. le obligaran a salir del nido casi por la fuerza. 
Mamá golondrina no estaba dispuesta a hacer eso, quería que él se diera cuenta por si solo, de que  podía volar y emprender el largo viaje.
Le preguntaron a la señora  cigüeña, que és la más sabia de todas las aves, y la señora cigüeña les dijo que quería ver a la pequeña golondrina y hablar con ella, y así fue.             
La llevaron, entre todas las aves del bosque, al nido de las golondrinas y cuando llegó  se  encontró llorando a la pequeña golondrina. Le pregunto por qué lloraba y la pequeña golondrina le dijo que no sabía volar y estaba preocupada por sus papás que tenían que emprender el largo viaje a Egipto y ella se lo estaba retrasando.           


miedo , cuento pájaros

La señora cigüeña le dijo que todas las aves estamos preparadas para volar y ella era una ave como ellos y que solo tenía que superar el fantasma del miedo.
La pequeña golondrina le pregunto: ¿cómo se supera al fantasma del miedo? pues sentía tanto miedo cuando iba a volar que se paralizaba. La cigüeña le dijo que lo enfrentara, que no se dejara paralizar, solo enfrentándonos al miedo  podemos superarlo.                                
La pequeña golondrina con ayuda de su mama, se puso al borde del nido y llenándose de valor se decidió a volar y así espanto al fantasma del miedo que ya nunca más volvió.
Todos juntos pudieron emprender el viaje a Egipto, el fantasma del miedo ya nunca más volvió a aparecer y ellos estaban felices y contentos

Con todo mi cariño, para todos vosotros


ANA DIAZ HEREDIA


Infolupus Marzo 2013

domingo, 24 de noviembre de 2013

ANIMARSE A VOLAR

..Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:
-Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación
de volar, opino que sería penoso que te limitaras a caminar teniendo las alas
que el buen Dios te ha dado.
-Pero yo no sé volar – contestó el hijo.
-Ven – dijo el padre.
Lo tomó de la mano y caminando lo llevó al borde del abismo en la montaña.
-Ves hijo,  este es el vacío. Cuando quieras podrás volar. Sólo debes pararte
aquí, respirar profundo, y saltar al abismo. Una vez en el aire extenderás las
alas y volarás...
El hijo dudó.
-¿Y si me caigo?
-Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que harán más fuerte
para el siguiente intento contestó el padre.
El hijo volvió al pueblo: a sus amigos, a sus pares, a sus compañeros. Con bosque había caminado toda su vida.
Los más pequeños de mente dijeron:
-¿Estás loco?
-¿Para qué?
-Tu padre está delirando...
-¿Qué vas a buscar volando?
-¿Por qué no te dejas de bobadas?
-Y además, ¿quién necesita volar?
Los más lúcidos también sentían miedo:
-¿Será cierto?
-¿No será peligroso? -¿Por qué no empiezas despacio?
-En todo casa, prueba tirarte desde una escalera.
-...O desde la copa de un árbol, pero... ¿desde la cima?
El joven escuchó el consejo de quienes lo querían.
Subió a la copa de un árbol y con coraje saltó...
Desplegó sus alas.
Las agitó en el aire con todas sus fuerzas... pero igual... se precipitó a tierra...
Con un gran chichón en la frente se cruzó con su padre:
-¡Me mentiste! No puedo volar. Probé, y ¡mira el golpe que me di!. No soy
como tú. Mis alas son de adorno... – lloriqueó.
-Hijo mío  – dijo el padre  – Para volar hay que crear el espacio de aire libre
necesario para que las alas se desplieguen.
Es como tirarse en un paracaídas... necesitas cierta altura antes de saltar.
Para aprender a volar siempre hay que empezar corriendo un riesgo.
Si uno no quiere correr riesgos, lo mejor será resignarse y seguir caminando como siempre.

Momento para compartir animarse a volar










EL REGALO INESPERADO

Había una vez una familia de duendes, papá duende que se llamaba Narfe, mamá
duende que se llamaba Gusna, el hijo mayor llamado Narfito y el hijo menor llamado
Nito. Vivían  en una casa muy bonita, estaban en lo más profundo del bosque, en el
tronco de un árbol muy muy grande, tenían una casa calentita en invierno y fresquita en
verano, esa casa estaba  bien , solo les faltaba una cosa, no tenían alegría, estaban
tristes, no tenían  grandes problemas, pero les faltaba la alegría. Un día de primavera
cuando empieza a salir las flores  de forma inesperada les llego una gran y maravillosa
noticia.
Llamaron a la puerta, mamá duende, o sea Gusna, abrió la puerta y se encontró con el
señor castor. El señor castor venía un poco mojado, sabéis que los castores viven en el
agua haciendo grandes presas, por eso el señor castor venia, más que mojado,
goteando agua. Gusna le dijo que pasara dentro de la casa, el no quiso, le dijo que se la
iba a poner chorreando, que ella la tenía muy limpita y se quedo en la puerta, además
tenía prisa, sabéis que los castores siempre están corriendo, siempre con prisa, Gusna
insistió pero el señor castor no quiso pasar. Le dijo que le   traía una gran noticia, pero
que una gran, gran noticia, esa gran noticia era que a su familia le iba a llegar un nuevo
miembro, Gusna se quedo sorprendida y le pregunto, ¿pero eso que es?, el señor
castor le respondió que iban a tener una nueva duendecita, que iban a ser papás otra
vez. Gusna se puso tan contenta que se puso a saltar, porque el señor castor le dijo que
esa nueva duendecita le iba a traer la alegría que les faltaba.
Cuando nació Ari que así se llamaba la pequeña duendecita la casa se lleno de alegría y
de luz y se veía brillar desde cualquier parte del bosque.
Ari lleno de felicidad a todos los miembros de la casa y era amiga de todos los
animalitos del bosque, las ardillas les llevaban nueces, las hormigas hojas secas de los
árboles para el fuego de la chimenea, los ratoncitos les llevaban muchas muchas moras
y así siempre tenían la despensa llena.
Un día Gusna los invito a todos a comer y al señor castor que les llevaba troncos para la
chimenea lo puso al principio de la gran mesa que tuvieron que poner para que todos
cupieran, y a todos les dijo que gracias al señor castor su casa se había llenado de
alegría y que como todos los papás del mundo querían muchos a sus hijos y estaban
muy muy felices y colorin colorado este cuento se ha acabado.


Cuento El regalo inesperado duendes

 Ana Díaz Heredia

Revista Infolupus Enero 2013


CUENTOS PARA MIS NIETOS

Erase una vez una ranita llamada ALU. Alu vivía con sus papás y sus hermanos en una
pequeña charca. Era pequeña pero tenia un agua muy limpia y transparente, allí jugaba
ALU con su hermano el ranito llamado NAU y su hermanita pequeña llamada SEO, eran
muy felices, saltaban, brincaban, jugaban y reían muchísimo, era el lugar perfecto para
crecer y ser feliz.

Allí  aprendieron a querer a la naturaleza, respetar a los animales, y a saber el nombre
de los otros animalitos del bosque. Sus papás les iban enseñando como se llamaban
cada uno, el señor ratón, que siempre estaba royendo, no podía parar, si paraba los
dientes les crecían mucho y les podían molestar a la hora de hablar. También
conocieron a los gatitos, los perros, los caballos, las vacas, las ovejas…. en fin un
montan de animales que viven en el bosque.

Un  día hicieron una fiesta era el cumpleaños de ALU, cumplía tres añitos , ya se iba
haciendo mayor. Sus papás invitaron a todo los animales del bosque. Vosotros sabéis
que hay animales que no se llevan bien unos con otros , vamos que pelean y discuten,
pero los papás de ALU, para que esto no ocurriera pensaron una cosa y ahora os la voy
a contar: de todos los animalitos del bosque, uno de los más bonitos y pequeños es la
mariquita con sus alas rojas con lunares negros. Los papas de Alu le dijeron a la
mariquita que les dijera a todos los demás animales que en la fiesta de cumpleaños de
Alu aquel que estuviera más alegre, feliz y diera más besos ese sería el que ayudaría a
Alu a partir la tarta y abrir los regalos. Así que todos llegaron muy contentos y felices y
se dieron muchos besos y abrazos y no hubo peleas. ¿Y sabéis quién gano? Gano la
ratita Pepita, fue la que más abrazos y besos dio y la que más feliz y contenta llego a la
fiesta y os preguntaréis porqué estaba tan feliz y contenta. ¿Sabéis porqué? Por que su
corazón estaba lleno, lleno, rebosando de AMOR.

Cuentos para mis nietos, ranita.


Ana Díaz Heredia

Revista Infolupus Enero 2013

jueves, 21 de noviembre de 2013

EL ARBOLITO VALIENTE


     En un bosque muy grande, había unos árboles muy altos, tan altos, que llegaban casi a las nubes. A sus ramas se subían los pájaros más bonitos, los que tienen plumas de muchos colores.  También anidaban otros tipos de aves más pequeñas que hacían sus nidos, ponían  huevos, nacían las crías, las alimentaban y las enseñaban a volar.

 Estaban los monos, las hormigas con sus largas hileras, llevando comida al hormiguero para las hormiguitas más pequeñas, las mariquitas que abrían sus alas  tan bonitas, lo gusanitos.
Tenían mucha vida  estos árboles.  Unas ramas muy grandes con muchas hojas, adornaban estos bellos árboles, eran bellos, muy bellos y muy verdes con unas hojas muy grandes.

El arbolito valiente. Cuentos revista Infolpua


En un claro, en el centro del bosque, un árbol no crecía, apenas tenía ramas y pocas hojas. Todos los animales les preguntaban que le pasaba. El no sabía, decía que los otros árboles más altos le quitaban  la luz y por eso no crecía  y le faltaban hojas.
 Un día llego al bosque una niña muy bonita, tan bonita que todos los animales salían a verla. La niña se llamaba VALENTINA. Valentina desprendía luz, amor, confianza, amistad. Por eso, todos los animalitos del bosque salían a verla.

Ella se paraba con todos, les preguntaba por su salud, su familia, se interesaba por todos y cada uno de ellos. Por eso ellos la querían tanto.
 Un día andando por el bosque con el señor zorro - sabéis que el señor zorro tiene una larga y espesa cola con colores muy bonitos, parecido a los de la tierra, para así poder pasar sin ser visto cuando cruza las grandes praderas - pues bien, como os iba diciendo, un día que paseaban por el bosque Valentina y el señor zorro, se encontraron con el árbol que no crecía y le preguntaron:

El arbolito valiente. Cuentos revista infolupus

-¿Qué te pasa por que estas  triste y no creces?           

El les respondió:
-  los arboles altos no me dejan ver la luz.
Valentina y el Señor Zorro se miraron extrañados y le dijeron:
-dentro de ti hay fuerza suficiente para crecer y conseguir llegar tan alto como los otros árboles.
El les contesto:
-sí, si, eso pensáis vosotros y parece fácil, pero ¿cómo lo consigo? Ellos le sonrieron y le dijeron:
-mira dentro de tu corazón, allí todos tenemos la fuerza y el valor suficiente para conseguir todo lo que queramos. 

El pequeño árbol miro dentro de su corazón y se encontró allí con su fuerza, su valor y con todo el amor que llenaba todo,  todo su corazón.                                                                    
 
      Así que hizo acopio de toda esa fuerza y  todo ese valor y amor que había dentro de él y creció y creció,hasta que se hizo el árbol más alto, fuerte y bonito que existía en el bosque. 

El arbolito valiente. Cuentos revista infolupus


      ¡Ah¡ se me olvidaba deciros que en sus ramas hicieron nidos los pájaros más bonitos que existen y  además se posaban todas las aves que por allí pasaban, para los monos y las hormigas era su árbol preferido.  


Revista Infolupus Febrero 2013